viernes, abril 06, 2007

Por fin de vuelta


La cordillera ya avisa. Se huele el olor del terruño. No soy chauvinista, lo que sucede es que esta vez extrañé demasiado. A Claudia y a los niños. Por cierto que también al resto de la familia. Esta vez no fue tan maravilloso. No porque las ciudades a visitar no fueran maravillosas sino porque esta vez fue devastadora la ausencia. La mayoría de sitios eran para verlos de 4, para conversarlos con los seres con quienes siempre conversas. Y no estaban allí.
La cordillera me avisa que ya los veré. Claudia estará en el aeropuerto. Siento sus labios en los míos y sé que aunque estuve lejos nunca me fuí.
El viaje tiene mil anécdotas y casi tantas fotos también. Solo queda agradecer a todos los que me han ayudado a realizar mis sueños. Y gracias también a Angélica por su extraordinaria confianza y compañía.
Como dije antes de partir; esta vez mis compañeros de alma y destino andaban conmigo.

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